Asociación para el Desarrollo Rural Integral
de las tierras del Jiloca y Gallocanta

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El Campo de Daroca, Campo Romanos y los Pueblos Altos

Músicos

Acered

A Acered acudían a tocar las bandas de Maluenda, Aguarón o La Almunia, y los músicos de Villafeliche y Atea El Cojo La Villa, Tío Maroto y Tío Puchericos.

Atea

En el Cancionero de Don A. Mingote aparece una Jota del Tío Maroto de Atea. Era éste un músico del pueblo, que tocaba el tambor y vestía siempre con calzón corto y zapatillas blancas. Formaba parte de la Banda del pueblo, junto al director, Sr. Mozota, y Álvaro Ibáñez, Pedro Pairo, Manuel Marco, Felipe Hernando, José Martínez, Antonio Bruna, Isidro Guerrero y José García.

En las fiestas del pueblo, hacia los años 1940-45, el Tío Maroto tocaba con un gaitero de Villafeliche del que no se recuerdan más datos.

El Tío Remache era un ciego de Atea que según se cuenta tocaba muy bien la guitarra. Anteriormente iba a tocar en el pueblo el Ciego de Villafeliche.

Para las fiestas, ya en los años 60, iban a tocar grupos de Aniñón y de Encinacorba (aún lo hacen), y el Tío Puchericos de Villafeliche. También se recuerda a los músicos de Las Cuerlas, que hacían el pasacalles montados sobre un carro, debido a que, según se cuenta, no sabían tocar desfilando.

Retascón

Hay unas jotas del lugar en el libro de Mingote, que no vienen sino a remarcar la afición jotera que siempre tuvo Retascón. En las fiestas llegaban a tocar los gaiteros de Lanzuela, Félix y Emiliano, que se recuerdan viajando en un carro de un pueblo a otro. La Procesión se hacía con los gaiteros mientras los mozos danzaban, en contra de la opinión del cura. La Banda de Encinacorba iba al completo a Retascón, con su director, Conrado Casanova. Durante el año era frecuente ver tocar a los músicos de Mainar, Lamberto y El Chato.

Villarroya del Campo

Las carreras de pollos y burros eran acompañadas en su tiempo por Félix y Emiliano Sabirón (hasta 1948). Para los bailes de fiestas se recuerda que actuaron los grupos de San Martín del Río, Encinacorba, Daroca y Manchones.

Villarroya era lugar de paso del Ciego de Villafeliche y de Lamberto el Ciego y el Chato de Mainar. Del Chato se recuerda su  continuo bromear con Lamberto.

En el pueblo tocaban tres hermanos: Pablo, Florentín y Lorenzo Franco Sebastián, llamados los Albañiles, que tocaban el violín, la guitarra y el laúd respectivamente; estuvieron activos como músicos hasta pasado el año de 1950. Hubo además un dúo de cuerda constituido por Agustín el Chato y Elías Sebastián. Florentín y Elías también tocaban juntos, y en una ocasión se sabe que actuaron en las fiestas de El Colladico (c. 1960).

Valdehorna

Para los actos festivos solían acudir músicos de Encinacorba y el grupo de Pedro Garay de Daroca; éste se encargaba de acompañar las carreras de pollos y de interpretar el Villano, preferentemente con clarinete. En el libro de Mingote y en los dos Cancioneros editados por Lahiez aparecen varias versiones del Villano, propio de toda la comarca.

Val de San Martín

En fechas lejanas se recuerdan dulzaineros de no se sabe dónde. De Val de San Martín era Ponciano, que hacia los años 20 tocaba el tambor “con un clarinetista”, del que no hemos obtenido más datos; se les recuerda en varios pueblos del área de la laguna.

Posteriormente, y durante muchos años fueron a tocar en las fiestas los músicos de San Martín del Río. Y hay vagas noticias sobre dos señores que hacían baile en el pueblo, con guitarra y bandurria, en la década de 1940-50.

Balconchán

Para las fiestas iban a tocar músicos de Atea, Villafeliche, Daroca, Sestrica, Blancas (Jesús y Tomás Sánchez, acordeón y batería respectivamente), Villarquemado (también acordeón y batería) y Burbáguena (José López el Albardero, trompeta), y en tiempos anteriores (c. 1940-45) los gaiteros de Lanzuela.

Orcajo

Se recuerda que habitualmente tocaba en las fiestas Pedro Garay, acompañado de Mamarríos y Escopeticas; a veces también acudía con ellos el Puchericos de Villafeliche.

Hubo músicos en el pueblo: Balbino Sanco, bandurria, Vicente Lorente, guitarra, Perico Cabila, guitarra y laúd; hacían el baile del domingo a mediados de los años cincuenta.

Anento

Para las fiestas de febrero se llamaba a los músicos de Villafeliche, conducidos por José Martínez el Puchericos. Se hacía el baile en un salón (el calabozo). Durante el resto del año también iban los de Lanzuela (Santiago, Félix, Emiliano), El Tresico de Báguena, los Valentines de Bello y José López el Albardero de Burbáguena. Había carreras de pollos, burros y conejos, acompañadas de música, tradicionalmente por el Villano.

Hubo gran afición a los romances; se recuerda que se compraban impresos a los ciegos. Santiago el Ciego de Lanzuela era natural de Anento, y volvió con cierta frecuencia al pueblo a cantar después de cambiar de residencia.

Hubo rondalla y otros músicos, como el acordeonista Florencio Cebollada (activo en los años 50).

Villanueva de Jiloca

Manuel Lavilla, músico del pueblo de amplia formación y memoria musical, nos explicó detalles del Villano, que con fraseos distintos y apelativos diversos se mantiene en estas tierras desde tiempos lejanos. Manuel Lavilla estudió saxofón y tocó varios años en una banda de Zaragoza.

En el pueblo hubo una orquesta que duró dos o tres años. A las fiestas del pueblo acudían los músicos de Daroca (Antonio el Colchonero, Pedro Garay…), de San Martín del Río y de Báguena.

Daroca

Pedro Garay de DarocaEn los años 1920-30 residió aquí Hilario Gracia, natural de Murero, que tocaba el laúd y la guitarra. Fue un músico de importancia para Daroca y su natal Murero, en donde tocaba con frecuencia.

La orquesta más popular del lugar y de toda la comarca fue la de Antonio Gracia, llamado El Colchonero, quien se inició en la música de la mano de A. Mingote. Su herencia se alargó en el tiempo gracias a la orquesta que componían José María, Manolo, Pedro (Garay) y Paco (Francisco Bello), que aún es recordada, por no decir añorada, en los pueblos del Jiloca y de Campo Romanos. Fueron músicos capaces de combinar su buena técnica con los estilos tradicionales, logrando interesantes desarrollos a partir de músicas sencillas, sin dejar de estar por ello involucrados en su primera obligación, que fue atender a los pueblos en sus fiestas.

Pedro Garay Tajada (n. 1913) es uno de los referentes fundamentales de la música popular de la zona. Vecino de Daroca, estudió música y pronto destacó en su ciudad como miembro de varias agrupaciones. Fue alumno y amigo de Ángel Mingote. Se especializó en el saxofón y el clarinete, a la par que desarrolló una menos conocida afición por la armónica.

Tras la época del Colchonero,  Pedro Garay  y José Martínez de Villafeliche se hicieron cargo juntos de llevar la música a muchos pueblos: Murero, Nogueras, Tornos, La Yunta, Retascón, Lagueruela, Lanzuela, Villahermosa, Villar de los Navarros, Torrijo, Monreal, Villafranca, Singra, Torrelacárcel, Torremocha, Santa Eulalia, Villarquemado... Solía tocar con ellos algún otro músico de la zona, como Isidro Bruna. La instrumentación habitual era la que combinaba saxo, clarinete, caja y bombo.

Pedro Garay ha sido una de las personas que más han apoyado los trabajos de recopilación y recuperación de la música popular. En los años ochenta tuvimos oportunidad de grabarle algunas piezas, que son parte muy importante de este Archivo.

Mainar

Lugar de intérpretes de renombre, como Lamberto Funes, el Ciego de Mainar (nacido en 1912), y los joteros Victorino Felipe, Mª Carmen Gaudioso y Marcelo Gaudioso.

Lamberto mostró desde niño una gran intuición musical. Fue un fecundo creador de tonadas, ocurrente en las letras, efectista en la combinación de voz y laúd y peculiar intérprete de jotas. Su mayor instrumento fue el laúd, pero enseñó muchos otros en los alrededores. Su actividad musical fue extensa y su popularidad traspasó los límites de la comarca, alcanzando un gran prestigio por todo Aragón. Con regularidad, hacía el baile en Langa del Castillo con Manuel Blasco (guitarra). Como músico contratado para actos festivos acudió a buen número de pueblos por todo el Campo de Romanos y por la Sierra (Luesma, Fombuena…).

Junto a Lamberto brilló José Gómez el Chato, compañero de aventuras musicales, especializado en la cuerda. Su hijo Cecilio Gómez aprendió de ambos, y es un referente del estilo local de tocar el laúd y la guitarra.

Villarreal de Huerva

Hubo un tañedor de guitarrico, Pascual Martín, y varios músicos que formaban rondalla. José Martín, hermano del citado, tocaba un acordeón de botones. Amado Cebollada componía romances que, a falta de saber escribir, memorizaba.

Durante el mes de mayo se celebraba en el pueblo un ciclo festivo complejo, que incluía rondas muy animadas. Además, hacia el 5 de mayo llegaban en tren los músicos de Encinacorba, para iniciar desde aquí su recorrido estival por numerosas localidades. Aún acuden a tocar en Villarreal los músicos jubilados de la Banda de Música.

En fiestas acuden regularmente los músicos de Aniñón; anteriormente iban en ocasiones los de Daroca. Los pollos los tocaron Félix y Emiliano Sabirón de Lanzuela hasta 1948; con posterioridad lo hicieron miembros de la Banda de Encinacorba.

Villadoz

A diferencia de lo que se recuerda en los pueblos próximos, en Villadoz no se tiene memoria de que fueran músicos de Daroca ni de Villafeliche; se contrataban orquestas de otros lugares. En la década de 1950-60 tocaba el laúd Lorenzo Traid, con Antonio Pajalarga (guitarra); juntos hacían el baile.

Badules

Por lo común se contrataban orquestas valencianas, que eran las más económicas. También tocaron en el pueblo orquestas de Daroca, Paniza y Encinacorba. Con frecuencia acudían Lamberto y el Chato de Mainar.

La afición musical se sustentaba en Badules con la enseñanza que impartieron aquí el Ciego de Villafeliche (1948 y 1949) y Jesús Royo, de Zaragoza. Durante el año eran reiteradas las rondas (trasnochadas del domingo); tocaba en ellas el laúd nuestro informante Laureano López (fue quinto en 1953), junto a Moisés Lacasa, Martín Lacasa (hijo del anterior), Vitorino Vicente, Eugenio Vicente (hijo de Vitorino), Benito García, Juan Antonio Lario, José Luis Lario (hijo de Antonio) y Joaquín Lázaro (todos ellos tocadores de guitarra y bandurria) y José Lacasa (guitarra).

Romanos

Los ciegos de Mainar y de Lanzuela recorrían habitualmente la zona, y Romanos era una parada principal. En las fiestas, los gaiteros de Lanzuela tocaban los pollos y los pasacalles, y llegaban las bandas de Aguarón, Encinacorba y Cosuenda; la orquesta de Daroca (con el Tío Colchonero) hacía el baile de los mozos. En la actualidad sigue yendo la charanga de Aguarón.

Se sabe que al principio del siglo XX todos los mozos del pueblo tocaban algún instrumento. Con posterioridad el interés musical decayó algo, pero el baile semanal se llevaba a cabo con músicos locales de bandurria y guitarra y laúd, ya que había 5 o 6 mozos que los tocaban. Nuestros informantes tocaban la bandurria (Tomás Villamor) y el acordeón (José Minguillón) en los años 50. El padre de José, Paco Minguillón (n. 1900), ya tocó un diatónico, que compró en 1917. También Pedro Benito, con posterioridad, ha tocado el mismo tipo de acordeón (de 8 bajos), además de la armónica.

En Romanos daba clases el Ciego de Mainar, que enseñaba a tocar de oído una variedad de instrumentos, desde laúd (el plural se hace aquí en la forma laúces) hasta el acordeón diatónico.

Lechón

Eran habituales Félix y Emiliano de Lanzuela para las fiestas. En el pueblo no hubo rondalla propia y no se recuerdan rondas. Para fiestas iban a tocar los músicos de Villafeliche, Daroca y Burbáguena. Anteriormente (años 30) habían venido de Encinacorba, Cosuenda y Cariñena.

Langa del Castillo

Cuna del poeta popular Felipe Algás Pablo (murió en 1972), Langa tuvo una gran tradición de coplas, romances y estudiantinas. La fiesta del 1 de mayo se celebraba en la Virgen del Tocón, y era de máxima importancia en la localidad, con animados bailes y sesiones de canto.

Los músicos locales que se recuerdan son Félix Luzón Cebrián, que aprendió cifra con Lamberto, y Silvino Cebrián, que tocaba el laúd con una gran técnica.

Lamberto de Mainar y Manuel Blasco El Perdido (originario de Manchones; guitarrista) hicieron baile por este territorio durante años. Manuel había tocado acompañando a Felipe Algás en sus memorables recitados y desafíos.

En fiestas acudían músicos de Villafeliche (Bonifacio), Almonacid, Aguarón y Encinacorba. También eran habituales al principio del ciclo festivo anual Santiago el Ciego de Lanzuela y Emiliano Sabirón (dúo de violines).

Torralbilla

Lugar de nacimiento de Feliciano Sabirón y su hijo Félix Sabirón Saz (c. 1872-1953), gaiteros, que nacieron y vivieron en el nº 7 de la calle Barrio Corto.

Feliciano introdujo el clarinete (c. 1880), posiblemente bajo influencia de la Banda de Encinacorba, localidad vecina. Con su hijo Félix, que lo acompañó desde niño, estableció las bases de lo que sería la forma de trabajo de los músicos en la zona, y desarrollaron un estilo propio del que se hace eco Mingote en su Cancionero. Con el tiempo, Félix se trasladó a vivir a Lanzuela, y marchó allí con los clarinetes de su padre.

Félix siguió acudiendo a tocar a las fiestas de Torralbilla, ya con su hijo Emiliano, que lo acompañaba al tambor y al violín. Emiliano continuó yendo a tocar tras la muerte de su padre, hasta su retirada como músico (1968), tocando a menudo en las fiestas junto a Lamberto de Mainar y Emiliano (laúd y violín). La dinastía musical de los Sabirón se desarrolló en Lanzuela, como se puede ver en el lugar correspondiente.

Los músicos de Encinacorba, antes de la construcción del ferrocarril, llegaban a Torralbilla andando desde su pueblo, por la ruta de la Atalaya, con los instrumentos envueltos en los abrigos; un episodio que según nos explicaron atraía la atención de los muchachos del lugar y anunciaba un período festivo esperado cada año. Al terminar en Torralbilla, los músicos continuaban su camino hacia el sur, dividiéndose frecuentemente para cubrir en lo posible la demanda musical de numerosos pueblos.

En época posterior, los músicos de Encinacorba ya viajaban en tren hasta Villarreal de Huerva, y el Tío Matías de Torralbilla los iba a buscar en carro.

Cerveruela

Hasta aquí llegaban los gaiteros de Lanzuela; era el límite Norte de su ruta anual habitual. A las fiestas del pueblo han acudido en diferentes periodos músicos de Almonacid de la Cuba, Paniza, Encinacorba, Cosuenda, Daroca o Cariñena. Antes se hacían carreras de pollos, de burros (la bola) y entalegaus, tanto con los gaiteros de Lanzuela como, más tarde, con los de Encinacorba.

Durante el año actuaban Lamberto y el Chato de Mainar, que eran fijos en las fiestas de febrero por aquí y en los pueblos altos (Luesma, Fombuena).

Villafeliche

"El puchericos" de VillafelicheUn personaje célebre fue José Martínez Villarmín, llamado El Puchericos (1914-1996), alfarero renombrado y músico siempre dispuesto a tocar su clarinete. Su carácter alegre y simpático definía lo que es la esencia del músico popular. José Martínez nos invitó a su taller y a su casa en numerosas ocasiones, a lo largo de las cuales pudimos realizarle algunas grabaciones. Como músico y animador se le recuerda tanto en su localidad como en las vecinas.

Arturo Roy, músico de Cimballa y amigo del Puchericos, nos explicó una de las anécdotas que mejor le caracterizan: habiendo sido solicitado por un municipio para tocar en la fiesta mayor, José Martínez se presentó en la cofradía organizadora de los actos con la mano vendada y aspecto desconsolado. “Lo siento, pero no puedo tocar; me he roto un dedo; me pasó ayer y no pude avisar”, informó. Las voces de buenos deseos para su pronta recuperación se tornaron enseguida en frases recriminatorias.

“¿Por qué no lo has dicho antes? ¿Qué haremos sin música?...”; incluso algún “no volveremos a llamarte...” y cosas peores. El único que se reía en tal situación era el propio Puchericos. Cuando le pareció suficiente la broma, se quitó la venda del dedo y comenzó la fiesta.

© ADRI & grupo musical Lahiez

© Manuel Sánchez, 2000-2008

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