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Los
estudios folklóricos en Aragón y en las tierras del Jiloca
Los
estudios sobre cuestiones de cultura popular en Aragón17 se pueden
dar por iniciados con los escritos de algunos viajeros de los siglos XVI, XVII y
XVIII (Labaña, Ponz, Caino, Ford). Ignacio de Asso y José Mª Quadrado
describieron la región en sus obras, diferenciando una serie de comarcas. Ya en
el siglo XX, algunas sociedades, como el Centre Excursionista de Catalunya,
y ciertos autores (Fritz Krüger, Violant i Simorra), tuvieron en los Pirineos
un objeto de estudio muy destacado. Las comarcas aragonesas más olvidadas
comenzaron a centrar algunos estudios de carácter sociológico hacia los años
60, a la par que surgía un interés renovado por las artes populares,
fruto del cual fueron los Congresos Nacionales de Costumbres y Artes
Populares realizados en Zaragoza.
El
interés por la cultura popular se vio impulsado en Aragón por los trabajos de
personas como José Luis Acín y Antonio Beltrán, por un lado, y por el fomento
de actividades propiciado desde diversas entidades, como el Museo Provincial
de Zaragoza y la Institución Fernando el Católico. Para la zona que
estudiamos, fue de la máxima importancia la aparición del Centro de
Estudios Bilbilitanos (Calatayud) y del Instituto de Estudios Turolenses
(Teruel), a los que se han sumado posteriormente el Centro de Estudios del
Jiloca (Calamocha) y el Centro de Estudios Darocenses (Daroca). También
cabe citar la importante labor de los museos (como el Etnológico de
Teruel o el Provincial de Zaragoza; o los de carácter más local, como
el Museo del Azafrán de Monreal del Campo que impulsara Julio
Alvar).
En los últimos tiempos, a partir
del periodo de la transición, el interés por la cultura aragonesa en
general, y por la música tradicional en particular, ha propiciado la aparición
de nuevos trabajos y el fomento de variadas actividades. Personas y entidades de
referencia obligada en estos ámbitos son Antonio Beltrán, Lucía Pérez, Ángel
Vergara, Blas Coscollar, la Asociación de Gaiteros de Aragón (AGA) y el
grupo de música Biella Nuey, entre otros; todos ellos han realizado
importantes trabajos de diversa índole. A escala local, en las tierras del
Jiloca, es de destacar la labor en pro de la cultura popular realizada por
diferentes asociaciones y personas; en aspectos estrictamente musicales, se
pueden resaltar los trabajos de Agustín y Ana Martín en Lechago o Mariano López
en Torrijo del Campo.
En el contexto general de los
trabajos sobre cultura popular aragonesa, los centrados en el tema musical
ocupan un lugar destacado. Aragón ha contado con prestigiosos investigadores en
el campo de la música popular y tradicional, gracias a los cuales se dispone de
importantes estudios en este ámbito y de una visión amplia y proyectada en el
tiempo, que palia en cierta medida la irremediable pérdida del patrimonio
musical producida por el paso del tiempo. Los nombres de Miguel Arnaudas, Ángel
Mingote, Arcadio Larrea, Juan José de Mur o Gregorio Garcés se cuentan entre
los más ilustres de la Península Ibérica en su campo de estudio. Los cancioneros
de Arnaudas y Mingote, planteados a escala provincial, recogieron algunas piezas
musicales de las comarcas del Jiloca. También hay que citar la obra de Blas
Coscollar El libro de la dulzaina
aragonesa, método y repertorio, en cuya serie de partituras se cuentan
varios temas provinientes de estas tierras18.
La Colección de Cantos
Populares de la Provincia de Teruel fue publicada por Miguel Arnaudas Larrodé
en 1927. Recoge cantos profanos y religiosos de uso popular, numerados del 1 al
266, y ordenados por zonas (partidos judiciales). Algunos de ellos pertenecen a
la cuenca del Jiloca19.
El Cancionero Musical de la
Provincia de Zaragoza de Ángel Mingote abarca tanto canciones como piezas
instrumentales; además de músicas tradicionales y populares incluye otras de
diverso origen (por ejemplo, las del Tratado de la Guitarra de Gaspar
Sanz). Las piezas están ordenadas en primer lugar por temas (Auroras, Bailes
y Dances, Cantos varios, Gozos y cantos sacro-profanos, Gozos
y otros cantos sacros, Jotas aragonesas, Villancicos, tonadas y
cantos de Navidad y Varias piezas) y en segundo por pueblos. Hay en
este cancionero un buen número de temas procedentes de las comarcas del Jiloca20.
Ángel Mingote, hijo de Daroca y buen conocedor de la música de su comarca,
propició con su obra que ciertos temas no cayeran en el olvido definitivo.
Distintos trabajos realizados
desde el Centro de Estudios del Jiloca, el Centro de Estudios
Darocenses y el Centro de Estudios Bilbilitanos aportan información
detallada, a escala local, sobre la música tradicional de estas comarcas y su
entorno social. Son de destacar los numerosos artículos sobre estos temas
aparecidos en las publicaciones del Centro de Estudios del Jiloca, entre
cuyos autores podemos citar a Pascual Crespo Vicente, José de Jaime Gómez, José
Mª de Jaime Lorén, Mª José Lavilla, Francisco A. Lázaro, Agustín Martín,
Ana Martín, Pascual Miguel Ballestín, Raimundo Martínez, Tomás Guitarte y Mª
Nieves Sánchez. En la bibliografía incluida en esta página web se encuentran
las referencias de los principales artículos.
La panorámica de la música
tradicional en las cuencas del Jiloca y Gallocanta puede completarse consultando
las publicaciones efectuadas por entidades como el Instituto de Estudios
Turolenses, la Asociación de Gaiteros de Aragón y la Asociación
de Gaiteros y Tamborileros de Guadalajara; ésta última ha abordado el
repertorio de música tradicional de los valles del Mesa, el Gallo y el Piedra
(Señorío de Molina), íntimamente relacionado con el de las tierras del Jiloca.
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© Manuel Sánchez, 2000-2008
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NOTAS A ESTE APARTADO:
17.
Para una visión general de estos aspectos, véase el capítulo redactado
por José Luis Acín Fanlo, “Etnografía y Folklore en Aragón”, en A.
Aguirre: La Antropología Cultural en España, pp. 145-160.
18.
En esta obra de Coscollar se encuentran varias piezas populares de la
cuenca del Jiloca: el Baile de San Roque de Cutanda (pg. 206), el Baile
de San Roque de Calamocha (pg. 201), los Pollos de Pancrudo (del
repertorio de los gaiteros de Torrijo) y un Toque de Procesión y un Chotis
del repertorio del Tío Caramba de Cutanda.
19.
El número 26 de la colección de Arnaudas (pg. 52) es un canto de
Navidad de Ojos Negros. Los cantos del Partido
de Calamocha que publicó Arnaudas aparecen entre las páginas 146 y 158 de su
libro, y comprenden auroras, gozos, lamentos, coplas, cantos navideños,
albadas y otros tipos.
20.
En el Cancionero de Ángel Mingote encontramos albadas de Atea y
Murero (pp. 47 y 48), auroras de Daroca (55) y Murero (60), danzas (Villanos
de Daroca y otros pueblos, pg. 82-83), cantos diversos (de Daroca, en las
pp. 120, 167, 187 y 189; de Murero, pg. 198) y villancicos (diez de ellos de un
manuscrito hallado en Daroca, pp. 299-308; y otros tres recogidos en Daroca, pp.
322-323).